martes, 5 de junio de 2012

Nos sobran motivos para adorarlas


Si este apartado está dedicado a hombres y mujeres que jamás olvidaremos por un motivo u otro, no podría olvidarme de Joan Fontaine, la inolvidable actriz que protagonizó la película Rebeca, dirigida por Alfred Hitchcock. En la película no hay ni una sola escena en la que se mencione su nombre, y la malísima ama de llaves le amarga la existencia ensalzando hasta la obsesión a la primera señora De Winter. La fragilidad de su apariencia le hizo parecer vulnerable y víctima tanto en Rebeca como en otra peli que me chifla que es Sospecha con Cary Grant. Joan era hermana de Olivia de Havilland -la inolvidable Melania de Lo que el viento se llevó- y estuvieron media vida sin dirigirse la palabra,

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